En toda comunidad de propietarios puede ocurrir que surjan determinados imprevistos comunitarios de lo más variado: la instalación de un ascensor, su remodelación, la reparación del garaje o de la fachada, etc. Para hacer frente a los gastos que suponen, los vecinos deben pagar una derrama.
¿Qué es una derrama? Se trata de una cuota extraordinaria que tienen que pagar los vecinos para cubrir un gasto imprevisto que no puede ser abonado con los fondos ordinarios de la comunidad. La derrama debe ser aprobada por la Junta de propietarios, en reunión extraordinaria y casi siempre por mayoría de los presentes.
¿Es obligatorio pagar una derrama, aunque no se esté de acuerdo? Sí, legalmente, existe la obligación de cada propietario de contribuir en el pago de las derramas para sufragar los gastos de reparaciones en elementos comunes, siempre y cuando se hayan aprobado por mayoría.
Si alguno de los vecinos no es propietario, no tiene la obligación de pagar él la derrama, sino que tendrá que comunicar al dueño la obligación de hacerlo. Se trata de un gasto extraordinario que corre de cuenta de los propietarios, residan en el edificio, o no.
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